Diez años han pasado volando desde el día en el que, sin tener ni idea de lo que vendría después, decidí abrir este blog de viajes. Aprovechando esta cifra redonda, y teniendo en cuenta el contexto actual, aquí van mis reflexiones sobre el papel de los blogs de viajes en el turismo sostenible. ¿Aliados o enemigos?
Las cosas han cambiado
Cuando comencé a escribir en el blog de viajes, las redes sociales no tenían el peso que tenían ahora. Era 2014, Instagram consistía en subir fotos que aparecían por orden de publicación, y TikTok solo era el sonido que hacen los relojes. Ya había blogs de viajes bastante potentes, y la gente acudía a ellos para inspirarse para su próximo viaje y prepararlo con tiempo. Eran el lugar de referencia en la red para los viajeros.
Pero, en 10 años, el tipo de contenido en Internet y la forma de consumirlo ha cambiado. Se ha ido acelerando, creando una espiral de velocidad que no es sana. Entras a una red social, y tu cerebro se pone en modo automático: deslizar, deslizar, Me Gusta, deslizar, compartir, deslizar…
Yendo así de rápido, ¿qué nos puede calar de lo que vemos? Se nos puede quedar el nombre de un sitio, lo bonito que es este otro, lo bien que se lo está pasando una persona en esa ciudad… Nos infunde ganas, FOMO (miedo a perderte las cosas), envidia, impaciencia. Resulta complicado que este tipo de contenido invite a pararse y pensar, reflexionar sobre los destinos y las consecuencias de que los visitemos.

Está claro que las redes sociales, aunque también pueden formar parte de un blog (en mi caso lo hacen), le han quitado un buen pellizco de público a estos. Ahora, los blogs vuelven a ser «de nicho», reservados a personas a las que les gusta leer, a quienes aún valoran un poco de calma entre tanto estímulo.
Turismo de masas vs. turismo sostenible
En la actualidad, estamos sintiendo más que nunca el impacto negativo que tiene el turismo de masas. Alquileres imposibles, pérdida de identidad de los pueblos, calles atestadas de gente, recursos públicos insuficientes… No obstante, al mismo tiempo, todos queremos viajar.
Ya hemos hablado del gran papel que tienen las redes sociales. Pero, como bloguera de viajes y graduada en Turismo, no puedo evitar preguntarme qué parte de culpa tengo yo, que hablo de viajes, los muestro y animo otros a que los vivan.
Por un lado, sí, no hay duda de que un blog de viajes puede incitar a ese turismo de masas. Artículos con títulos como «la playa más bonita de la Comunidad Valenciana», «Los 10 sitios más instagrameables de Barcelona» o «La plaza más espectacular de Madrid» (ojo, me los acabo de inventar, no estoy señalando a ningún medio) buscan generar clics, que la gente entre para averiguar de qué sitio probablemente ya masificado se está blando.

Sin embargo, considero que los blogs de viajes (en general) te invitan a frenar. Te piden que les dediques tiempo (unos minutos, tampoco una locura), que dejes de hacer clic o deslizar y pienses en un solo lugar durante un rato. Ahí tenemos la oportunidad de difundir un mensaje de responsabilidad. De mostrar lugares a los que les vendría bien un poco más de turismo e intentar que, cuando viajemos a un sitio o a otro, sea de una forma consciente y respetuosa.
Volviendo a Meraviglia, yo tengo mi propio desafío. Me encanta la naturaleza, disfrutarla a la vez que la cuido y la respeto. Y soy testigo de que existen muchos lugares no tan lejanos que merece la pena conocer.
Pero, hablando de estos sitios, ¿estaré incitando a que la gente los perjudique? ¿Cuánto cala el mensaje de que la naturaleza es un tesoro y que visitarla es un privilegio, por lo que debemos respetarla? ¿Hasta dónde llega mi responsabilidad sobre quién lee lo que escribo? ¿La solución es ocultar esos lugares? ¿Tengo yo más derecho en conocerlos que el resto? Preguntas tengo unas cuantas, respuestas, bastantes menos.

¿Influenciar o inspirar?
Termino con estas dos palabras que, aun siendo similares, son tan distintas. Odio la palabra influenciar. Quién soy yo para decirte lo que sí que tienes que hacer y lo que no merece la pena. Por qué deberías viajar exactamente como yo. Influenciar lo relaciono con esos posts virales con titulares llamativos. A un grito que escuchas lo hayas pedido o no.
Sin embargo, por otro lado, me encanta inspirar. Que mi forma de viajar y de compartirlo invite a la reflexión. A que la gente quiera saber más, tenga ganas de vivirlo por sí mismos, adaptando lo que yo muestro a su forma de vivir y de pensar.

Desde un primer momento, mi objetivo con Meraviglia siempre ha sido ese, inspirar. Mostrar lo bello de los lugares, dejando un espacio a la reflexión y a compartir lo que no siempre queda bien delante de una cámara. Por supuesto, me he equivocado más de una vez, y sigo cometiendo fallos. Pero estoy dispuesta a seguir aprendido y mejorando, a evolucionar, que no cambiar, a que Meraviglia siempre sea un blog que te invite a viajar con una mirada curiosa.
Entonces, ¿son los blogs de viajes aliados del turismo sostenible? Sí, pueden serlo. Creo que tenemos mucho que ofrecer en ese aspecto. Si una persona entra en un blog, es que está dispuesta a dedicarle dos minutos de su vida. De nosotros depende que esos dos minutos sirvan para promover un turismo sostenible o para hacer que la rueda del turismo de masas siga girando.


